La cabaña nace para satisfacer la irrefrenable necesidad de estar a solas conmigo misma. Cualquier montañero entenderá muy bien a lo que me estoy refiriendo. Basta remontar la fatigosa subida, coronar una cresta y expandir la mirada para darse cuenta de la necesidad de trepar solo sobre uno mismo: la más difícil de las travesías humanas. Allí todo es más puro, el límpio y fresco viento de la cumbre, azota y allana los laberintos del alma, poniendo un poco de orden y paz, donde antes no lo había. Y se experimenta, junto a toda la pequeñez personal, la más honda soledad acompañada por la presencia de los otros en el recuerdo.
Han quedado allá lejos las prisas de la vida en el paisaje urbano. Aquí no hay prisa para llevar enseguida y a todas partes el propio vacío. Aquí la vida personal se vuelve densa y maciza con la experiencia de lo intemporal y la copresencia de todos.

lunes, 24 de octubre de 2011

Imágenes con premio III


Los llamados "ignorantes" son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una "cultura del silencio"
Paulo Freire



4 comentarios:

andré de ártabro dijo...

Pero no sé por que creo que son muy , muy felices. No tienen más intereses creados que ser ellos mismos.
un beso

Anna Jorba Ricart dijo...

Lo peor es que se les obligue a callar, eso no es tolerable....pero el silencio voluntario eso es una liberación.
Deseo que sigas biem

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Siempre nos llega el día de poder realmente decir aquello que durante años nos amordazaron la boca.
Con ternura
Sor.Cecilia
Probaré tu receta

espronceda- nictemero dijo...

Esta frase merece una lectura minuciosa. Cultura silenciosa? No sería mejor cultura silenciada.
La música formidable.